Violencia sexual. La mirada de la especialista que aportó un cambio en el abordaje del delito

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Entrevista a Inés Hercovich, la socióloga y psicóloga social que desde hace décadas investiga sobre las diferentes formas de discriminación de la mujer y es pionera en el estudio de la violencia sexual contra las mujeres. Nos ayuda a pensar, con una mirada reveladora e inteligente, sobre una de las problemáticas que comienza a visibilizarse fuertemente hoy tras la conmoción que generó la denuncia de abuso y violación a actrices argentinas.

“Mirá como nos ponemos” es el slogan con que las actrices argentinas enfrentan los abusos y quiebran el silencio y la complicidad que inmuniza a los abusadores-violadores. Tomada de la frase con que el actor Juan Darthés, a sus 45 años, inició el sometimiento sexual contra la actriz Thelma Fardín cuando ella tenía solo 16 años. “Mirá cómo me ponés” le dijo haciéndole sentir su erección antes de violarla, como se animó a contar Thelma.

Inés Hercovich, que estudia la problemática desde hace más de 30 años, habla en esta entrevista sobre la movilización que produjo en la sociedad esta revelación de las actrices argentinas.

Creo que, finalmente, por una serie de circunstancias el tema de la violencia sexual se viene trabajando en la Argentina desde hace muchos años y en algún momento tenía que rendir sus frutos. Creo que este es el momento donde ese trabajo de hormigas que hicieron tantas mujeres todos estos años, yo comencé con el tema en el año 86, se plasma en un movimiento masivo de mujeres para que se fueran conociendo las situaciones que se daban, para que se fuera legitimando la posibilidad de hablar de eso aun cuando son muy pocas las mujeres que, por más que esté legitimado, tienen la fuerza para decirlo. Yo no hablo de coraje porque no creo que sea un tema de coraje, creo que es un tema de fuerza, de poder sentirse acompañada o con derecho a contar la propia historia, con necesidad de contarlo”, reflexiona Inés Hercovich.

Hercovich sostiene que esto “va a producir cosas encontradas, muy liberadoras por un lado y también reacciones muy violentas por otro, porque estamos tocando resortes muy profundos de la masculinidad”. Y advierte sobre no simplificar el tema: “también hay mucha violencia entre los varones porque el patriarcado nos oprime, aunque no por igual, de diferentes maneras; pero el patriarcado es una maquinaria, es un sistema dentro del cual estamos metidos varones y mujeres y donde todos sacamos alguna ventaja y todos tenemos desventajas. Por supuesto que el colectivo de las mujeres ocupa un lugar de inferioridad adentro de ese sistema, pero también hay mujeres que oprimen a mujeres. Y en el colectivo de los hombres no todos sacan ventajas, también hay hombres que están marginados, que sufren mucha violencia. Me animo a decir que el día que se empiece a destapar la violencia sexual que existe entre los propios hombres, nos vamos a asombrar también”.

El sometimiento, negociar sexo por vida

Hay algo que es muy importante tener en cuenta. Una violación no es solamente el acto sexual, es el acto sexual en un contexto de encierro, de violencia y de amenaza a la propia vida o a la integridad física. Entonces, es una relación sexual en un contexto donde la víctima siente miedo por su vida o por su integridad física y ese miedo la lleva a actuar (…) Esa mujer hace cosas para reducir el peligro, para que esto se termine lo antes posible con el menor costo para ella, no quedar desfigurada o muerta”, explica sobre el sometimiento de sexo por vida.

Inés Hercovich advierte que en la mayoría de los casos la violación no es vista como una restricción de la libertad del otro, y que esto es así tanto para varones como para mujeres. Que existen cotidianamente situaciones de violación, pero que ni antes ni después del hecho el hombre va a reconocerse a sí mismo como un violador y muchas veces la víctima no va a pensarse a sí misma como violada.

“En materia de violencia sexual todavía tenemos zonas muy oscuras y me parece que esto empieza como a remover el avispero y que nos esperan tiempos difíciles, de tener que enfrentar situaciones humanas que quisiéramos que no fueran verdad pero que son verdad”.

Finalmente analiza los aportes desde el debate de la ley del aborto, las instituciones de poder, la educación y sobre el recurso de justicia como una trampa en la mayoría de los casos de violación.