Debate sobre el destino de los caballos de los carreros

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Una proteccionista dijo que hubo poco control tras el plan de reconversión. 

Las proteccionistas cuestionaron la falta de información oficial sobre los caballos que tenían los carreros y que entregaron al municipio, en un plan de “reconversión” por el que recibieron motocargas para trabajar. Desde Bienestar Animal aseguran que dieron en adopción a la mayoría.

Valeria Lozano dijo que vecinos de su barrio, que no eran carreros o que lo fueron hace muchos años, recibieron las motocargas del programa municipal.

También denunció que algunos, que no entregaron los caballos a la Municipalidad, los vendieron por la carne o los abandonaron en la zona de La Pedrera. “Nosotras queríamos que sacaran los caballos, pero no a costa de que murieran”, dijo.

“Quisiera que el intendente vea lo que dijo, que todo estaría mejor para los animales, pero no es así. Queremos que los animales tengan voz. Se habla mucho, pero se hace poco”, lamentó

Lozano da de comer a 100 animales por día en el barrio Fraternidad, y consideró que debería hacer mucho más.

Censados

Con respecto a los caballos, el subsecretario de Bienestar Animal, Sergio David Ferri, respondió a El Tribuno que, de los 204 censados para el plan de reconversión, el municipio recibió 162 equinos, y que los dio en adopción a distintas entidades. “Yo me encargo de ir cada seis meses a controlarlos, a menos que haya una denuncia”, aseguró. 

Admitió que no sabe qué fue de los 42 restantes. “El resto de los caballos, que faltaron entregar, la verdad es que no sé. Sé que hay muchos en Caballería, porque estaban sueltos en la vía pública y la Policía tiene el deber de retirarlos”, indicó.

Ferri explicó que los carreros debían entregar sus carros de madera y que la Municipalidad no podía exigirles que entreguen los caballos porque eran “un bien propio”. A los que llevaban a sus animales a la comuna les reconocían un gran porcentaje del valor de las motocargas o se los cambiaba por herramientas para un microemprendimiento.

El funcionario valoró el trabajo y la inversión que impulsó Gustavo Sáenz. “En la gestión anterior tenía que pedir ayuda por Facebook para darles de comer a los perros que estaban en el centro de adopciones”, recordó.

Sobre el vehículo que le falta al refugio, Ferri dijo que está dañado y en proceso de reparación. “Lo que tenemos es un furgón, que usamos para todo, para hacer expedientes o para llevar y traer a la gente del quirófano. Está para el uso general de la Subsecretaría”.
El funcionario aclaró que “la Municipalidad solo tiene que hacer control y prevención de rabia y reproducción en la fauna urbana”.

Molesto con las proteccionistas, contó que él trasladó a los animales del centro al refugio municipal y que luego los llevaron de nuevo al centro. 

Ferri comentó también que en el microcentro hay 64 perros “censados”. Están entre la plaza 9 de julio, ambas peatonales, las plazas Güemes y Belgrano y el monumento a Güemes.

Acusación

Valeria Lozano cuestionó a Ferri por su gestión. “Una creía mucho en él, pero las circunstancias cambiaron, después de que hiciera entrar a toda su familia: el hermano, el cuñado… Pensé que era otro tipo de persona”, denunció.

Consultado al respecto, el subsecretario afirmó que no hizo ingresar a ningún familiar. “Yo no hice entrar a nadie, porque, si de mí dependiera, ya estaría. Mi hermano trabaja como operario. Si yo lo hubiese hecho entrar lo habría puesto con un cargo jerárquico -expresó-. Es un operario que gana 7 mil pesos”, manifestó.

Ferri contó que su hermano presentó su currículum hace tiempo y que lo llamaron porque cumplía con lo requisitos para trabajar en el centro de adopciones. “Hice entrar a los profesionales”, aseguró el funcionario, y dijo que seleccionó a tres médicos veterinarios por “el conocimiento y el amor a los animales”.