30 de Octubre de 1983 recuperacion de la democracia

0
670

30_octubre_orden_democratico
Raúl Alfonsín es elegido Presidente. Argentina volvia a la democracia, cerrando una oscura dictadura militar, una etapa infame de la historia argentina.
Vos sabes de ese día?

Por Javier Bee Sellares*

Cuando caía la noche del 30 de octubre de 1983, millones de argentinos apostaron por todo lo que se les había negado durante años.

La recuperación del sistema democrático significaba para la sociedad el amanecer de un escenario donde se reflejaban expectativas largamente postergadas.

El libre debate de las ideas, las garantías individuales, la convivencia en paz, los problemas sociales derivados de un modelo económico que valoraba la especulación por sobre la producción y el trabajo, la reinserción internacional después de quienes nos habían llevado a una derrota militar, el juzgamiento de las atrocidades contra los derechos humanos, y tantas otras legítimas demandas caracterizaron a ese pronunciamiento.

El respeto por la libertad de expresión, el funcionamiento de una Justicia independiente, el reconocimiento a la oposición y el acuerdo con Chile recrearon el prestigio de la Argentina presidida por Raúl Alfonsín.

El juzgamiento de las juntas militares, además de un hecho histórico con reconocimiento mundial, marcó el camino de la lucha por los derechos humanos en nuestro país.

El espacio público receptó entonces a todas las expresiones reprimidas de la cultura, y nuevas generaciones nutrieron de representatividad a los partidos políticos, sustento vivo de un sistema que soportó asonadas militares y una resistencia sindical discutible.

Muchos años después, el multitudinario y cálido reconocimiento brindado al despedir al presidente de la democracia quedó resonando en quienes somos hijos de ese modo de vida civilizado.

Desde la memoria, nos impone el deber y la responsabilidad de plasmar sus objetivos, que son los del conjunto y a los que todos debemos aportar desde nuestro lugar de pertenencia y con nuestra impronta ideológica.

Con Alfonsín, el radicalismo planteó la ética de la solidaridad y la falsedad de la antinomia entre libertad e igualdad que pivotaba sobre el supuesto, lamentablemente vuelto a poner en debate, de que para ampliar derechos de unos habría que avanzar sobre otros de forma ilegítima.

Su prédica sobre el equilibrio de poderes y la vigencia de las instituciones otorga seguridades sobre los límites del poderoso y abre paso a la igualdad de oportunidades, con normas estables para la iniciativa creativa, para la competencia en búsqueda de la excelencia y para impedir la impunidad de todo signo.

Por eso, ese voto era un castigo a la violencia, a la censura, al atropello de todo orden y un mandato a la mesura, para edificar de manera pacífica el futuro. Una vuelta de página sobre un pasado ominoso, de frustraciones personales y de decadencia como nación.

Los pueblos, en su aprendizaje, acopian experiencias acumuladas y saldan de manera fecunda su dolor mirando hacia adelante.

Así lo manifestó la ciudadanía aquella jornada y ese es el camino que deberíamos emprender en los días entrantes, rumbo hacia la celebración del 30º aniversario del retorno de la democracia, que se cumplirá en 2013.

Es importante que se honre ese legado político, vigente y valorado en este tiempo, y que se interprete el deseo compartido de unidad nacional, justicia social y de un federalismo que equilibre las asimetrías y brinde posibilidades equitativas.

El precioso tiempo perdido nos obliga a ser más comprensivos de las diferencias y abarcativos en nuestra mirada, para que nadie se sienta excluido en lo que debemos emprender.

*Vicepresidente del Comité Central de la provincia de la Unión Cívica Radical.